La fachada inteligente captura el calor del sol para aclimatar la casa

  • El sistema inteligente está basado en un colector solar que regula la temperatura.
  • El ahorro energético ronda el 20-30%, pero puede alcanzar hasta el 70%

El ahorro energético de los hogares es una prioridad cada vez mayor. Tecnalia lleva años trabajando en esta línea. El último proyecto de la empresa vasca es una fachada inteligente totalmente adaptable a las necesidades de cada hogar. La base es un colector solar que se complementa con un sistema electrónico que gestiona de forma inteligente y al gusto del usuario el calor que almacena para distribuirlo por la vivienda.

«Este desarrollo viene de un proyecto prospectivo de hace unos cuatro años. Veíamos que los colectores solares pasivos, sin energía térmica, tenían un potencial de ahorro en el consumo energético en los edificios. Desarrollamos una patente y buscamos financiación para un desarrollo técnico, que es éste», comenta Roberto Garay, investigador de Tecnalia. El desarrollo está pensado para su instalación es edificios ya construidos, es decir, como parte de la rehabilitación. Según Tecnalia, diversos estudios exhaustivos y fiables concluyen que el 70% de los hogares ya construidos seguirán en pie dentro de 50 años. «Por lo que necesitarán una reforma a fondo», apostilla Garay.

Esta fachada inteligente, en pruebas en el edificio Kubik -una edificación preparada para el testeo final de prototipos-, está concebida para que su instalación sea sencilla, estética y sin molestias para los usuarios. La fachada se instala por el exterior de las viviendas, por lo que dentro sólo sería necesario realizar algunas conexiones sencillas y rápidas. La colocación exterior se haría en un muro ciego, sin ventanas.

El funcionamiento es sencillo. La energía solar se almacena en el colector, que posee sistemas de almacenamiento de cambio de fase, es decir, de paso de sólido a líquido a unos 25º C y viceversa. Ese calor sólo se distribuye por la vivienda cuando es necesario o cuando el usuario lo demanda. «Hay una sonda de temperatura dentro y si está por encima de la temperatura interior del edificio, si éste necesita calor, el controlador abre las válvulas para que el calor pase al interior. Si hay un exceso de viento, las cierra para evitar que se comporte de forma adecuado», especifica el investigador de Tecnalia. El control de la fachada se realiza mediante un mando de control y un termostato, que en algunos casos puede estar conectado con el general de la vivienda. Funciona también sin conexión exterior: «Si no queremos ventilar en pleno invierno, recoge el aire interno por abajo, lo calienta en el colector y lo devuelve a la vivienda por arriba».

El ahorro energético de este sistema depende de multitud de circunstancias, pero se estima que sería al menos del 20-30%. En los casos de una vivienda muy bien aislada, el ahorro podría alcanzar el 70%

Fuente: El Mundo, 19/05/2014 

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