Devoradoras de energía: las casas españolas consumen el 20% de la electricidad del país y el doble de la que necesitan

La vivienda española es un despilfarro de energía. De media consume el doble de la energía de la que necesitan por la falta de buena orientación y fallos en el diseño de la envolvente o su estructura. Por otro lado, acapara el 20% de la electricidad que se consume en toda España, según datos aportados por Danosa, compañía especialista en construcción sostenible.

El parque de viviendas en España está obsoleto y necesita una buena remodelación. La pérdida de calor en las casas es uno de los principales gastos que tienen que asumir los residentes cuando encienden la calefacción ya la casa no llega a la temperatura ideal o no mantiene el calor al apagarse.

Los expertos en soluciones para una construcción eficiente y sostenible piden que tanto las administraciones públicas como los propios propietarios apuesten por un cambio en los modos de construir y habitar nuestros edificios.

“Los edificios tienen que disminuir su impacto en el medio ambiente. Una mejor edificación, solo con la orientación y las mejoras en la envolvente, supondría un ahorro y la posibilidad de controlar el despilfarro energético. Las viviendas son los grandes depredadores de energía en España, consumen alrededor de un 20% de la electricidad total del país”, según afirma Danosa, compañía especialista en soluciones integrales para la construcción sostenible.

Además, los edificios españoles consumen de promedio el doble de la energía que necesitan, según el arquitecto Felipe Pich-Aguilera. “Todos los edificios deben ser en sí mismos poco demandantes de energía para garantizar el confort térmico”, concreta. Es el momento de conseguir edificios con ‘balance cero’, con un consumo energético equivalente a la energía producida por ellos mismos.

Existen algunos ejemplos de construcción sostenible, como la creación de cubiertas ajardinadas en los techos y fachadas de los edificios, por donde se escapa el 60% del calor, con el que se consigue disminuir el exceso de temperatura del edificio y evitar su sobrecalentamiento, actuando además como sumideros de CO2.

“No solo se mejora la calidad de vida de sus ocupantes, en cuanto a impermeabilización y aislamiento térmico y acústico, sino que también supone un ahorro de alrededor de un 30% en la factura energética”, afirman desde Danosa.

Para Carlos Lamela, director general del Estudio Lamela, “es muy interesante que se continúe investigando en el ámbito del aislamiento térmico. No se trata de no gastar, se trata de no contaminar, y hacia ahí deben encaminarse los materiales de construcción, y claramente los edificios”.

Fuente: Idealista, 27 octubre 2016

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