De la pintura solar al hidrógeno: cómo conseguirán energía (verde y barata) las casas del futuro

Aunque las facturas de la luz son una gran preocupación en muchos hogares, en un futuro no tan lejano podrían ser las propias casas las encargadas de generar la energía necesaria para que sus habitantes tengan luz, acceso a agua caliente y la posibilidad de usar todos los electrodomésticos y aparatos tecnológicos que quieran, incluidos esos robots que vigilan la casa por ti y que te ayudan en las tareas domésticas.

De esta forma, ventanas, tejas, pintura e incluso la basura de la vivienda serán las protagonistas de la producción energética. Al menos, eso es lo que pretenden científicos e investigadores que ya trabajan en las innovaciones que convertirán los hogares del futuro en autosuficientes.

Un grupo de la Universidad Estatal de Michigan, por ejemplo, ha creado ventanas solares a partir de concentradores solares totalmente transparentes. Gracias a esto, cualquier lámina o vidrio se puede transformar en una célula solar fotovoltaica para que, mientras los dueños contemplan el buen día a través del cristal, la ventana esté generando energía.

La pintura de las casas también será otra de las opciones. En este caso gracias a un espray capaz de transformar cualquier tipo de superficie en un panel solar. Fruto del trabajo de un grupo de científicos de la Universidad de Sheffield, la pintura, que contiene un mineral llamado perovskita que tiene la propiedad de absorber la luz, hace que las superficies del exterior de una vivienda se transformen también en generadoras de energía.

Los paneles generados a partir de este espray, más baratos que los formados a partir de células de silicio, consiguen unos números muy cercanos a los tradicionales. Mientras las células fotovoltaicas convencionales tienen una eficiencia de conversión de un 25 %, el resultado obtenido por la pintura todavía en desarrollo ya está en el 20 %.

Y junto a la pintura y las ventanas, las tejas solares, para que ni un rayo del astro rey quede desperdiciado. Sin ir más lejos, las placas de Tesla, conocida por sus coches eléctricos, adoptan la forma de tejas, haciéndolas prácticamente invisibles ya que se parecen a estas cubiertas convencionales. Hechas de cristal, se componen de tres capas superpuestas: un vidrio templado de alta resistencia, una película de color que actúa a modo de persiana según incide la luz y, por último, las células fotovoltaicas.

Más allá del sol

Pero no toda la energía de los hogares del futuro provendrá del Sol. Materiales como el aerogel, también conocido como humo helado, marcarán una diferencia en las casas del mañana. Este material, un sólido de muy baja densidad, tiene una altísima capacidad para funcionar como aislante térmico y, cuando en un futuro se hayan conseguido reducir sus costes de producción y se pueda emplear en construcción, se necesitará menos de la mitad de espesor para conseguir el mismo efecto que se obtiene ahora con los materiales aislantes convencionales.

Además, y debido a sus cualidades, las casas aisladas con aerogel serán energéticamente más eficientes, por lo que casi no se necesitará energía para su calentamiento y enfriamiento.

Junto a este humo helado, el hidrógeno para hogares. Y es que las casas del futuro podrían generar toda su energía a partir de una batería de combustible de hidrógeno del tamaño de una nevera. Esto sería posible gracias al gas natural, que se convertiría en hidrógeno y que, introducido en esta pila de combustible, se combinaría con oxígeno para producir el calor, la electricidad y el agua caliente de la vivienda.

La ciudad de Leeds, en Inglaterra, es una de las que planea subirse al carro del hidrógeno y, potencialmente, en un plazo de quince años, podría usar este gas como fuente de energía en los hogares.

Finalmente, y siguiendo el ejemplo de países como Suecia o Noruega, las casas del futuro podrían conseguir su energía a partir del reciclaje de residuos. ¿Cómo? Gracias a la incineración: con la quema de los residuos producidos en los hogares se obtiene metano, y con este producto se consigue energía en forma de calor que permite la producción de agua caliente para la calefacción. Además, al hervir el agua se produce una corriente de vapor que mueve una turbina que genera, a su vez, electricidad.

Otras formas de ahorro

Junto a los materiales y las fuentes de energía del futuro, las casas del mañana también tendrán otra particularidad energética: nuevos electrodomésticos y objetos cuyo consumo será mucho más responsable. Así, bombillas LED mucho más eficientes que las actuales, ventanas que ajustarán solas en base a la luz del sol para aislarse o dejar entra la luminosidad y controlar así la temperatura del hogar.

Las neveras, que usarán la energía magnética para generar frío —gastando un 30% menos que los refrigeradores tradicionales—, serán otras de las novedades que contribuirán a convertir las casas en autosuficientes y a la producción de energía de forma responsable.

Un gran abanico de opciones para revolucionar los hogares con la esperanza de un planeta más verde y de un futuro en el que el 6,6 % de las emisiones de CO2 del que son responsables las viviendas particulares desaparezca.

Idealista, 24 abril 2017

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