España suspende en la construcción de edificios inteligentes

La inversión en tecnología supone un 5% de los gastos de construcción. En Esapa hay alrededor de un centenar de estas edificaciones.

En los colegios de Sosnowiec (Polonia), la temperatura de la calefacción de las aulas en invierno era demasiado alta y difícil de controlar. El gasto energético era elevado y, lo que es peor, la elevada temperatura afectaba al rendimiento de los alumnos. En 10 meses, se modernizaron tecnológicamente 87 centros escolares para solventar el problema. El resultado fue un ahorro de costes del 31%, una reducción energética del 21%, un recorte de las emisiones de CO2 en 5.220 toneladas métricas anuales y un ambiente más confortable para el estudio.

Jesús María Daza, director general de Building Technologies de Siemens, la compañía detrás de este proyecto, utiliza este ejemplo para ilustrar las ventajas derivadas de la inversión tecnológica en edificaciones.

“Lo idóneo es conectar toda la tecnología del edificio a un único cerebro de control”
“Hay que avanzar hacia el concepto de edificio inteligente, es decir, una construcción sostenible y eficiente que reduce los consumos energéticos”, explica Daza. No en vano, la mayoría de los edificios consumen más energía de la necesaria. Según Siemens, los edificios son responsables del 41% del consumo de energía a nivel mundial y generan la tercera parte de las emisiones de gases de efecto invernadero. “La media de ahorro energético con sistemas inteligentes es del 30%”, asegura Daza.

No es sólo una cuestión de ahorro energético, sino también de confort. “En las oficinas, por ejemplo, se puede crear un espacio de trabajo perfecto si se aplica la tecnología para tener las condiciones adecuadas de temperatura, humedad, luminosidad, aire, etcétera”, explica Daza.

“Los edificios inteligentes consiguen un ahorro energético medio del 30%”

Daza estima que en España hay del orden de un centenar de edificios que pueden considerarse inteligentes. Son construcciones como el edificio Torre Sevilla, dotado de un sistema centralizado de gestión que se nutre de 60.000 puntos de control y permite reducir el gasto energético en un 30%.

“La inversión en tecnología tiene un retorno muy rápido porque se amortiza en menos de 4 años” “Hay un retraso considerable tanto a nivel de despliegue como de eficiencia tecnológica. Se siguen diseñando edificios con tecnologías que no hablan entre sí, por lo que se crean islas tecnológicas. Es una aproximación poco eficiente y más cara”, explica el ejecutivo.

La inversión en tecnología en edificios no residenciales supone un 5% de los gastos totales de construcción, bajando hasta el entorno del 1%-2% si se suman los costes de operación de su vida útil.

“Es un ratio muy pequeño. La inversión en tecnología tiene un retorno muy rápido, está amortizada en menos de cuatro años”, asegura Daza, quien confía en que estos ratios aumenten una vez se supere la crisis que ha vivido el sector.

estadiodeportivo,  22-08-2017

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