¿Adiós al edificio ‘donut’? El ascensor ‘libre’ rompe los límites de la construcción

Hoy existen los medios para construir edificios más altos, pero no hay forma de mover eficientemente a las personas en su interior. La innovación de thyssenkrupp pretende abrir una nueva era

«¡Este no es un ascensor ordinario de los que van hacia arriba y hacia abajo!». Orgullosamente, el excéntrico magnate Willy Wonka presentaba una de las innovaciones más relevantes de su codiciada fábrica. La máquina sobrevolaba montañas de turrón, lagos de caramelo y poblados de oompa loompas no sólo en el eje vertical, también en el horizontal. Hoy, 53 años después de la publicación de la obra más célebre de Roald Dahl, la realidad vuelve a superar a la ficción.

El bucólico paisaje distrae la atención, al menos al principio. Rottweil, una de las ciudades más antiguas de Alemania, está custodiada por los Alpes suizos y las montañas de la Jura de Suabia. Pero un elemento parece desentonar entre el verde estival: una torre de 246 metros de altura se alza en medio de este apacible pueblo. En esta especie de ovni cilíndrico se desarrollan y testean los sistemas de elevación más avanzados del mundo. Aquí, thyssenkrupp ha reunido a 200 personas de todos los rincones del planeta para ver en directo la «mayor disrupción» del sector desde la invención del ascensor, hace ya 160 años. «Empieza una nueva era en la industria», anunciaba el CEO de thyssenkrupp Elevator, Andreas Schierenbeck, a un auditorio expectante. Una revolución en la que no ha faltado el sello español.

A primera vista, no parece especialmente diferente. Tiene una puerta y una cabina para albergar a los pasajeros. La cosa cambia cuando empieza a moverse, porque MULTI, que así se llama el invento, no sólo sube, sino que se desplaza de izquierda a derecha. thyssenkrupp ha acabado con la era del ascensor dominado por el cable. Inspirada por el tren de levitación magnética Transrapid, la multinacional alemana ha introducido la tecnología de motor lineal en el ascensor. Aquí ha intervenido activamente el centro de I+D de Gijón de la empresa, que se ha encargado de trasladar esta tecnología ferroviaria a sistemas en altura.

Así se cumple el sueño de operar con varias cabinas en un mismo eje, de la misma manera que los trenes se trasladan por los raíles, y con movimientos verticales y horizontales dentro de los edificios. Básicamente, funciona como una línea de metro, sólo que dentro de un rascacielos.

Aunque la tecnología no comenzará a comercializarse hasta 2019 ó 2020, ya cuenta con su primer cliente. El director general de OVG Real Estate, Coen van Oostrom, se mostró encantado de poder acabar con los «edificios en forma de donut», sometidos a las limitaciones de los ascensores en el centro. Su nuevo edificio East Side Tower, en Berlín, será el primero en el mundo en incorporar MULTI.

El desarrollo responde a una necesidad social. La mitad de la población mundial vive hoy en ciudades. Las edificaciones de media a gran altura han demostrado ser «las más económicas y ambientalmente viables». Además de ocupar menos suelo, también permiten un control centralizado e inteligente de la energía. Su evolución ha sido notable en los últimos años. Si en el 2000, la media de los 50 edificios más altos del mundo era de 315 metros; en 2013, alcanzaba los 390 metros. Un aumento del 25% en apenas una década.

Sin embargo, se produce una paradoja. Hoy existen los medios para construir edificios más altos, pero no se pueden materializar porque no hay forma de mover eficientemente a las personas en su interior. Según un estudio de la Universidad de Columbia, en 2010 los trabajadores de Nueva York perdían tres veces más tiempo esperando a los ascensores que el tiempo que tardaban en desplazarse en ellos. O, lo que es lo mismo, consumían un tiempo acumulado de 16,6 años esperando frente a unos 5,9 años de viaje.

En 2002, thyssenkrupp abordó esta cuestión con el lanzamiento del sistema de ascensores TWIN, que ofrecía dos cabinas por eje, aumentaba la capacidad de transporte y la reducción de la huella en un 30%. Sin embargo, las restricciones de espacio y las preocupaciones por la seguridad no hacían de ésta una tecnología óptima. Ya no.

MULTI permite eliminar los cables de suspensión, de forma que los sistemas de elevación se transforman en «sistemas verticales de transporte masivo», aumentando la capacidad de transporte de cada hueco en un 50% y reduciendo la huella del ascensor en los edificios hasta en un 50%.

Cada cabina se mueve a una velocidad de cinco metros por segundo, lo que permitirá un acceso casi constante cada 15 a 30 segundos, con una parada de desplazamiento cada 50 metros. «Los pasajeros disfrutarán de tiempos de espera reducidos, y gracias a la opción de entradas dobles en la planta baja mejora significativamente la facilidad de acceso en los grandes edificios», dicen desde thyssenkrupp.

Hasta en los materiales es revolucionario el nuevo ascensor. MULTI incluye composites de carbono más ligeros para cabinas y puertas, que pesan 50 kilos en lugar de los 300 de una máquina estándar, lo que supone una reducción del peso total del 50%.

El Mundo, 3 jul. 2017

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